La tesorería es uno de los aspectos que más debe cuidar el dueño de un negocio. Se trata del dinero que entra y sale de la empresa entre pagos y cobros, y que permanece en la cuenta corriente de la empresa, tanto en la caja chica como en el banco.

En el caso de las grandes empresas, el cuidado de la tesorería está a cargo del director financiero. Él se encarga de monitorear el flujo de efectivo, prepararse para los próximos pagos y solicitar, cuando la empresa no cuenta con el dinero suficiente, un crédito para cumplir con los compromisos inmediatos.

Claro que en el caso de una pequeña y mediana empresa (Pyme), es difícil que cuente con los recursos para contratar un experto de este tipo. En general, esta función está a cargo de un contador, que además cumple con tareas administrativas. Entonces, el dueño del negocio también debe involucrarse en esta función estratégica.

Si estás en esta situación, es importante que conozcan las reglas básicas para manejar la tesorería de la empresa de manera eficiente. Y que los recursos no solo estén disponibles para cumplir con los pagos pendientes, sino también para ahorrar el capital necesario para el desarrollo de una estrategia de crecimiento. ¿Cuáles son esas reglas?, aquí te las compartimos.

1. Trabaja con un presupuesto de tesorería preciso

Solo así podrás asegurarte de contar con el flujo de efectivo que tu negocio necesita para operar. Incluye en este documento mensual las ventas realizadas y los importes facturados, los plazos de pago por parte de los clientes y a proveedores (por ejemplo, a 30 o 60 días), y el cumplimiento de los compromisos financieros de la empresa (un crédito bancario o las tarjetas de crédito corporativa).

2. Trabaja en la formación de una buena cartera de clientes

Para asegurar la salud financiera del negocio, lo ideal es trabajar con clientes que liquiden sus facturas en plazos no mayores a 30 días. Si trabajas con empresas que pagan en períodos más largos, trata al menos de que no se trate de la mayoría, y que al final el periodo promedio de pago de tus facturas no supere al de tus compromisos (pago de nómina, proveedores, créditos, etc.). De lo contrario, en algún momento tendrás serios problemas de caja interna.

3. Promueve el pronto pago de las facturas de la empresa

Aunque esto no será posible en el 100% de los casos, esta táctica puede ayudarte a fortalecer tu flujo de efectivo notablemente. Por ejemplo, puedes ofrecer descuentos especiales en caso de que una factura sea liquidada a los quince días. O bonificar una entrega con otros productos gratis. Piensa qué necesita realmente tu cliente y cómo podrías motivarlo para pagar antes.

4. Apóyate en la tecnología

Es importante que tu negocio cuente con plataformas tecnológicas que ayuden a gestionar mejor la tesorería a través de la automatización de algunas operaciones. Por ejemplo, una herramienta de gestión de bancos que permita manejar el dinero en las cuentas bancarias al más alto nivel.

Entre otras funciones, una plataforma de este tipo controla eficientemente los movimientos de las cuentas, en moneda nacional y extranjera. Ofrece información financiera al instante, como estados de cuenta, diarios de bancos y flujo de efectivo. Además, es importante que permita programar pagos y puedan conectarse con plataformas contables, para cumplir con todos los requisitos de la Contabilidad Electrónica.

5. En caso necesario, reestructura las deudas

Si el pago de los compromisos financieros de la empresa está complicando la operación, es clave que tomes cartas en el asunto antes de que sea demasiado tarde. Una opción recomendada por los expertos es la consolidación de las deudas y préstamos a través de un nuevo crédito bancario, que permita incrementar los plazos de abono y reducir los intereses. Fíjate bien los plazos y acude a instituciones de confianza.

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