Por: Mtra. Rosa Martha Loria San Martin.

“No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”, Albert Einstein.

El éxito o fracaso de una empresa no se reduce sólo a hechos meramente emotivos o técnicos, se deben en mucho a la necesidad de contar con un instrumento de apoyo para hacer frente a los retos actuales, dada la creciente competencia y la fuerte dinámica de cambio que se vive prácticamente en todos los ámbitos.

Una empresa puede ser ineficiente en lo interno, pero al mismo tiempo puede tener éxito, ya que utiliza las estrategias apropiadas para establecer planes a corto, mediano y largo plazo; programas de expansión y mejora continua; contar con los recursos necesarios en el momento adecuado; establecer mecanismos para prevenir contingencias o hechos inevitables; formar alianzas con otros mercados; reorganizar la empresa y poner en marcha procesos de reingeniería, etc.

Es por ello que las organizaciones deben revisar sus estrategias para competir en forma satisfactoria y aprovechar las oportunidades o evitar las amenazas que el tiempo trae consigo creando formas innovadoras de acción.

Un programa de planeación efectivo se convierte en “el mapa” de los directivos y su personal para identificar las principales líneas de desarrollo del pensamiento estratégico y tener oportunidad de hacer un análisis amplio y ordenado, cubriendo todos los aspectos de la empresa con la que se alcanza el desarrollo y aprovechamiento de las capacidades internas para enfrentar distintos retos, así como para dar respuesta o anticiparse a los cambios del entorno y competir en el mercado; integra, además, la visión de largo plazo, es decir, ¿en dónde nos encontramos hoy?, ¿hacia dónde vamos? y ¿a dónde queremos llegar? Respuestas que todo directivo debe conocer, incluso cuando tenga que direccionar el rumbo.

Poner en marcha la planeación estratégica es una tarea permanente de todo director a cualquier nivel de una organización, incluso crear un área dedicada a esta actividad podría ser vital para asegurar el éxito y control de contingencias en la empresa.

Pero, ¿cómo mejorar la capacidad competitiva a través de la planeación estratégica y qué retos se prevén?

Es necesario, en primera instancia, dirigir la mirada al tema de la competencia, considerando no sólo el lugar que se ocupa en el mercado, sino también la existente en los niveles jerárquicos típicos de una organización (directivo, unidad de negocio y operativa) y, visualizar el éxito o fracaso, crecimiento o caída de la organización; en torno a ello, crear la misión y visión del negocio.

Posteriormente, es preciso construir “el mapa” considerando las áreas clave o niveles de la planeación a cargo de asumir los retos, sin olvidar que el entorno cambia en forma rápida y ofrece grandes peligros y oportunidades, por lo que la planeación debe ser sistémica y generar políticas para su desarrollo; es decir, abarcar otros subsistemas y las demás áreas de la organización identificando su nivel de inferencia.

Después hay que simular el futuro en papel, recordemos que las alternativas de simulación son reversibles, lo que no sucede con las decisiones tomadas en la vida real, en las que muy probablemente no se cuidó considerar futuras circunstancias.

Por último, hay que establecer metas y objetivos, y lo más importante, medirlos, no sólo en términos financieros como lo hacen muchas empresas; hay que considerar también características de creatividad, innovación, conocimientos y el entorno dentro y fuera de la organización, elementos que también se ven reflejados en los resultados financieros.

En realidad, no existe ningún patrón de la planeación estratégica que se adapte a todas las empresas, ya que los factores que influyen en cada una de ellas en torno a la organización de la planeación varían en forma significativa; lo importante es que de esta manera, la atención de la dirección de la empresa pueda enfocarse y ocuparse sobre los asuntos clave, sin necesidad de preocuparse por factores secundarios, convirtiendo la planeación estratégica en un elemento valioso para una mejor toma de decisiones.

Aportaciones de la planeación estratégica:

  • Sirve para generar una red de comunicación muy útil en la que no sólo se comunican los objetivos, estrategias y planes, sino también se favorece la cultura organizacional y el incremento de la participación.
  • Es un generador de conocimiento, ya que impulsa la innovación, creatividad y deseos de capacitación para el desarrollo de competencias de los directivos y trabajadores.
  • Refleja buenos resultados obtenidos a partir de su implementación en áreas como: ventas, utilidades, participación en el mercado, reparto equitativo para los accionistas, índices de operación y del costo/utilidad de las acciones.
  • Funciona para controlar el camino que lleva el negocio y hacia dónde se dirige.

Es importante considerar que la óptima productividad de una organización no es el resultado directo de la planeación estratégica, sino el producto de la gran variedad de habilidades directivas de la misma; sin embargo, las direcciones eficientes, lo son porque saben desarrollar sistemas de planeación eficaces y que se adaptan a sus necesidades, lo que vigoriza los procesos directivos y por lo tanto, la obtención de mejores y mayores resultados; por lo que se puede decir que la planeación estratégica está entrelazada de forma inseparable al aparato y proceso directivo; poco menos, pero también se relaciona con la operación, ya que se centraliza más en la estrategia que en las operaciones.

Vale la pena tomar en cuenta que los sistemas de planeación también pueden resultar ineficaces; para que no suceda, es importante evitar ser demasiado ritualista y formal, además se deben compartir los planes con los actores clave y dejar de lado la atención a problemáticas de corto plazo dándole prioridad al futuro de la empresa.

Concluyo dejando una reflexión que quizá acabe por convencerte de la imperiosa necesidad de instrumentar la planeación estratégica en las organizaciones. Considera que hace 3 o 4 décadas, se prestaba mayor atención a la operación de una empresa típica, uno de los problemas más importantes era cómo usar eficientemente aquellos escasos recursos disponibles para producir bienes y servicios a precios aceptables para el consumidor.

Hoy en día, el uso eficiente de recursos escasos todavía persiste como una preocupación; sin embargo, debido a los rápidos cambios del entorno, la supervivencia de una organización se basa en su capacidad de adaptarse y anticiparse a estos cambios, por lo que una adecuada dirección y planeación estratégica en la empresa se vuelven vitales para alcanzar su éxito, ya que una estrategia inadecuada o decisiones erróneas, pueden conllevar a serios problemas y pérdidas costosas; por lo que contar con ambos elementos sería la postura ideal, ya que el futuro se torna con cambios mucho más acelerados.