5 reglas de oro de los emprendedores con inteligencia emocional

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¿Alguna vez te has preguntado el porqué —a pesar de tus lecturas sobre desarrollo personal o tus sesiones de coaching— muchas veces terminas cometiendo los mismos errores? El problema es que estamos acostumbrados inconscientemente a tomar decisiones basadas en nuestras emociones momentáneas. La clave para no caer en esa trampa está en entender y aprender a manejar las emociones.

¿Cómo lograrlo? Como explican los expertos, hay algunas reglas de inteligencia emocional que pueden orientarnos en el día a día, sobre todo cuando aparece un problema o conflicto laboral relacionado con nuestra vida personal. Hoy te compartimos las reglas que aplican los emprendedores más exitosos. ¡Toma nota!

#1. La regla del alcance

Cuando iniciamos un negocio surge el problema de creer que tenemos que ejercer muchos roles. Cuando la empresa crece, entonces podemos delegar, pues aparecen otras dificultades: como la atención de una base más grande de clientes, la logística o el financiamiento. En definitiva, la carga de trabajo y el estrés siempre pondrán en jaque nuestro estado de ánimo. Entonces, los emprendedores más exitosos aplican la regla del alcance. ¿En qué consiste? En tener siempre claridad sobre los detalles de una tarea o proyecto, por ejemplo, el tiempo que implicará, el nivel de esfuerzo o los recursos; sobre esa base, y con un plan de acción: avanzar.

El gran error es pensar que solo con entusiasmo y “buena onda” las cosas sucederán mágicamente. Cuando lo que necesitamos es estrategia de negocio: dividir los grandes objetivos en metas más pequeñas que requieran disciplina y rutinas de trabajo.

#2. La regla del pensamiento alternativo

Imaginemos la siguiente situación: Llegas a la oficina y te encuentras con un problema: hay un retraso significativo en los pagos de tres clientes importantes. ¿Cuál sería tu comportamiento a lo largo el día? En general, alguien sin inteligencia emocional permitiría que esa noticia altere toda su jornada de trabajo, enfocándose en pensamientos negativos como “no voy a poder pagar la nómina” o “este es el fin de la empresa”. Lo peor es que, cuando intentamos suprimir una idea oscura, su frecuencia aumenta.

¿La salida? Reemplazar automáticamente ese pensamiento negativo por otro positivo. Volviendo al caso anterior, decir por ejemplo “ya pasamos por otras situaciones como esta y las superamos” o “esta es una oportunidad para revisar nuestras políticas de pagos”. La clave está en transformar en entusiasmo la energía negativa que sale del cerebro.

#3. La regla de la lección aprendida

Una de las características más notables de los emprendedores con inteligencia emocional es que saben implementar el manejo de las críticas. Entonces, ¿las ignoran? ¡De ninguna manera! Porque son necesarias para aprender y mejorar: no provendrán de nuestros familiares, amigos o clientes de muchos años.

Lo que hay que hacer en estas situaciones es no tomarse nada personal, porque no somos perfectos y por supuesto que cometeremos errores. En primer lugar, hay que analizar ese feedback negativo con calma y con la mayor objetividad posible. Luego, hay que buscar el punto de vista de algún colaborador de confianza. Una vez identificado el error hay que pensar en cómo podemos mejorar para no recaer en él la próxima vez.


#4. La regla del silencio incómodo

¿Qué es lo primero que haces cuando alguien te hace un comentario hiriente o al no estar de acuerdo con una opinión? En general, salimos a contestar inmediatamente, lo que termina en un diálogo de sordos, en el que no es posible ningún acuerdo.

La próxima vez que estés en una situación parecida aplica la regla del silencio incómodo: tómate una pausa, respira hondo y piensa qué contestarás. Cuenta hasta 10, o incluso hasta 20, y plantea una pregunta sencilla que invite al otro a argumentar su afirmación. ¿Cambiarás su opinión? Seguramente no, al menos no en ese momento. Pero sí te moverás de la dinámica de la confrontación y, sobre todo, mantendrás tu eje.

#5. La regla del reenfoque

Por ultimo, te compartimos un gran hábito de inteligencia emocional: tomar un tiempo cada día para conectarse con nuestros valores y objetivos más importantes. ¿Cómo? A través de la escritura, las lecturas o las charlas con un mentor.

Con estos ejes bien plantados podremos seguir avanzando en medio del ruido; por ejemplo, del que se genera en las redes sociales. O incluso por aquellas personas que nos desean el bien, pero que están dándonos todo el tiempo consejos o puntos de vista que no nos aportan nada. ¡Hay tanto por hacer y es tan poco el tiempo! Aférrate a tus prioridades, a lo que realmente te suma, y sigue avanzando.

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