Al llegar el inicio de año es común escuchar que todos se quejan de la famosa “cuesta de enero”, esas semanas en las que los consumidores sufren las consecuencias de los gastos desmedidos o no planificados por las celebraciones de fin de año. Los especialistas en finanzas personales ya están hablando del tema, y compartiendo sus consejos para moderar las compras o usar mejor la tarjeta de crédito. ¿Y las empresas? También sufren el impacto.

Con un menor poder adquisitivo, los clientes compran menos o postergan el consumo. Algunos, incluso pueden caer en un incumplimiento de sus pagos a crédito. Para emprendedores y empresarios no es el mejor escenario para arrancar el año, pero ante lo inevitable, es mejor prevenir y tomar medidas para evitar el golpe. Estas son algunas de las más importantes.

1. Lanza promociones novedosas

Ofrecer rebajas no es suficiente. Todas las empresas lo hacen y el peligro es caer en una guerra de precios que no deje ningún beneficio en términos de ingresos. Piensa junto a tu equipo en opciones diferentes, como un upgrade de productos o servicios que no resulte demasiado costoso para la empresa. O una alianza con otra compañía que opere en tu mismo sector, y con la que puedan potenciar su propuesta de valor: por ejemplo, si tienes una tienda de productos de belleza podrías ofrecer un masaje gratis en un spa de la zona para compras superiores los $2,500 pesos.

2. Planifica tus pagos y obligaciones

Es fundamental que antes de empezar el año, tengas claridad sobre cuáles son los gastos que vas a tener. Asegúrate de que vas a contar con el flujo de efectivo necesario para cumplir en tiempo y forma con tus compromisos. Evita hacer compras innecesarias, controla los gastos hormiga (que suelen aumentar en las épocas de fiesta) y negocia con tus proveedores un plazo mayor de pago, en caso de que sea necesario.

3. Cancela los viajes, comidas, obsequios y otros gastos que no sean imprescindibles

No hace falta que elimines estos renglones del presupuesto anual si son necesarios para algunas áreas, como ventas o mercadotecnia. Pero evítalos en un mes tan crítico como enero, y aprovecha para medir cuál el verdadero impacto de esta inversión en los resultados del negocio. Incluso los gastos imprescindibles para la productividad, como la capacitación, pueden ser programados a partir de febrero.

4. Reserva dinero para imprevistos

Aunque lo deseable es que no tengas que recurrir a este “guardadito”, es importante contar con él para iniciar el 2018 con tranquilidad. Un acontecimiento inesperado puede ser la falla de una maquinaria, o el accidente de un empleado. Pero también la aparición de una oportunidad única, como el descuento especial de un proveedor, una oferta para adquirir el boleto por avión de un viaje que ya tienes programado, o el acceso a un nuevo insumo que sólo se consigue en el exterior.

5. Trabaja duro para arrancar el año con el pie derecho

Enero es un tiempo para ser prudentes, pero no para dejar de sembrar y pensar en grande. Ser austero no significa ser poco ambicioso o laborar a un ritmo más lento. ¡Todo lo contrario! Revisa tu plan estratégico, reúnete con tu equipo, visualiza los logros comunes y da los primeros pasos para lograr que en el 2018 todos tus proyectos se hagan realidad.

¡Deseamos que el próximo año sea de los mejores para ti y tu negocio!

 

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