Como emprendedores, amamos la tecnología. ¿Cómo no hacerlo? El mayor acceso a Internet, los dispositivos inteligentes y las aplicaciones móviles ha vuelto más eficiente la operación de los negocios; sin embargo, esto también nos está trayendo muchos problemas.

La tecnología nos ha vuelto dependientes y, en algunos momentos, poco productivos. ¿Te has puesto a pensar cuánto tiempo pasas conectado a tu celular revisando las redes sociales o chateando con amigos? ¿Y hasta qué punto te distraes con las notificaciones? Según el último reporte de We Are Social y Hootsuite, los mexicanos pasan más de ocho horas al día navegando por la Web.

La realidad es que no podemos renunciar a la tecnología. Pero sí desarrollar una relación más sana con ella, y el primer mes del año es ideal para empezar a hacerlo. Si quieres “resetear” tus hábitos, aquí te compartimos cuatro que seguro te ayudarán. ¡No pierdas más tiempo!

1. Desactiva las notificaciones

Las alertas de las aplicaciones no están hechas para hacerte más productivo, sino para conveniencia de los desarrolladores, que básicamente quieren que las abras muchas veces por día y pases más tiempo ahí. Es muy difícil que te concentres y avances en tus tareas del día si el celular te avisa a cada rato que tu madre publicó algo en Facebook, que alguien envió un mensaje al chat de tus antiguos compañeros de la preparatoria, o que uno de tus seguidores le dio un “Me gusta” a uno de tus posts en Twitter. Si necesitas recibir alguna noticia o información urgente, pide a la persona indicada que te llame directamente por teléfono.

2. Establece horarios para revisar el celular y el e-mail

Nada puede ser tan urgente como para estar conectándose cada 20 minutos a Internet. Analiza cuál es el mejor esquema para ti y determina en primer lugar en qué momento del día vas a entrar a tu correo: por ejemplo, algunas personas lo hacen apenas llegan a la oficina, en la hora de la comida y al final de su jornada laboral. En cuanto al celular, puedes aplicar los mismos horarios o, en caso de que estés esperando un mensaje importante, revisarlo cada hora pero solo para aplicaciones útiles para eso, como Whatsapp.

3. Determina zonas libres de tecnología

Este paso es sumamente útil para mejorar nuestra calidad de vida y salud emocional, aunque es cierto que los smartphones hoy están presente en casi todas nuestras actividades diarias. Empieza por tu cuarto, para evitar los comprobados efectos negativos que tienen las pantallas digitales sobre nuestra capacidad de conciliar el sueño. Otro espacio ideal del hogar para bloquear el ingreso de los celulares es el comedor o cocina, y eso debe aplicar para todos los miembros de la familia: así, todos podrán conversar sobre lo que les sucedió en el día, compartir experiencias y sentimientos, mejorar su comunicación y fortalecer sus lazos.

4. Notifica este cambio de hábitos a tu círculo más cercano

Otro de los efectos negativos de estar permanentemente conectados es que la gente se acostumbra a que siempre estemos disponibles para responder o atender un problema. Este “reseteo” puede causar sorpresa e incluso molestia en algunas personas, tanto de tu ámbito personal como empresarial (por ejemplo, un cliente). Si lo consideras necesario, avisa que vas a salirte de un grupo de Whatsapp, que puedes tardar un poco más de lo acostumbrado en contestar un e-mail, o que ya no vas a estar tan activo en Facebook. También es aconsejable que avises que, ante una urgencia, te contacten directamente al celular.

Si aplicas estos cuatro pasos estamos seguros que ganarás tiempo para avanzar en esos proyectos que tanto te entusiasman, pero que si no les das seguimiento, tal vez nunca se hagan realidad.

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