Como explican los expertos en desarrollo personal, el éxito no es algo que sucede de un día para otro. En realidad, es el resultado de todas las decisiones que vamos tomando en la vida, y en esa elección los hábitos que tenemos cumplen un papel protagónico.

Un refrán lo deja claro: “somos lo que hacemos cada día”. Y cuando queremos ser más productivos, estar más enfocados y, al final, lograr nuestros objetivos personales y profesionales, cambiar nuestros malos hábitos es fundamental. Y el primer paso es identificarlos.

Así que hoy queremos compartirte una lista de esos cinco hábitos que te impiden ser exitoso, que quizá incorporaste a tu día a día y de los que ni siquiera eres consciente.

1. Buscar de manera permanente la aprobación de los demás

Este es uno de los hábitos más dañinos para la productividad y el crecimiento, ya que nos desenfoca, nos quita energía y, sobre todo, nos impide ser originales. A la vez, es un hábito difícil de erradicar de nuestras vidas, ya que desde niños hemos sido criados para esperar la felicitación de un adulto en la escuela o en nuestros hogares. Y hemos normalizado que, ante un comentario negativo o una señal de indiferencia, nuestra estima se vaya al piso. Así que concéntrate en tu camino, en los aspectos positivos de tu personalidad y en tus avances, y sigue adelante.

2. No dedicar tiempo a uno mismo

Jeff Bezos es el mejor ejemplo de que los emprendedores más exitosos son aquellos que saben poner límites al trabajo. Desde que fundó Amazon, el empresario se comprometió consigo mismo a dormir ocho horas por día, para cuidar su salud y ser más eficiente. Y es algo que no resignó ni en medio de las peores crisis del negocio. Así que sé disciplinado no solo para tus tareas en la compañía, sino también para darte tiempo para ir al gimnasio, para leer, o simplemente para ir a la estética y sentirte mejor con tu aspecto personal.

3. Ser perfeccionista

El secreto del éxito es dar lo mejor de uno mismo, y saber pedir ayuda cuando hay algo que no podemos hacer bien o resolver. Y también, entender que somos seres humanos (incluidos nuestros empleados), y que no es posible controlar absolutamente todo. Los emprendedores perfeccionistas, en cambio, suelen agobiarse ante el mínimo problema y tardar demasiado tiempo en cada tarea, lo que provoca que pierdan muchas oportunidades y ventas.

4. Caer en la procrastinación

Este es un hábito muy relacionado con el del perfeccionismo, y que provoca que posterguemos la realización de nuestras tareas, citas y proyectos hasta que sea el momento indicado. Pero el problema es que ese día perfecto para entregar una cotización, encontrarse con un potencial gran cliente y decidir tomar un crédito nunca llega. Y mientras no nos decidimos a tomar acción, la competencia aprovecha rápidamente las nuevas oportunidades y crece.

5. Ser soberbio

Si bien la seguridad en uno mismo es importante, no podemos caer en el error de creer que los sabemos todo y que no necesitamos a nadie. Para el crecimiento personal y el de la empresa, es importante que salgamos de nuestra zona de confort y que nos animemos a desafiar nuestros conocimiento y nuestra experiencia. Por eso los emprendedores más exitosos son los que, por ejemplo, contratan a personas que saben mucho más que ellos en determinadas áreas, como finanzas o marketing.