Son muchos los emprendedores exitosos que, en una conferencia o entrevista, aseguran que a la hora de iniciar un negocio la mejor maestra es la experiencia, y que lo aprendido en la universidad a veces resulta irrelevante. Otro factor que pone en duda la necesidad de cursar una carrera si alguien quiere ser su propio jefe es el alto costo de las colegiaturas en instituciones privadas.

Sin embargo, también son muchos los emprendedores y expertos que creen que pasar por la universidad es un paso importante y hasta imprescindible para el éxito en los negocios. No solo por la formación del futuro empresario en temas como finanzas o recursos humanos, sino por la adquisición de habilidades y herramientas críticas para enfrentar los retos del día a día. Y aquí te contamos cuáles son.

1. Foco y disciplina

En la mayoría de los casos, los emprendedores no fracasan porque les falta una buena idea, capital o talento: su problema es la falta de persistencia, que les permita avanzar a paso firme para el logro de sus objetivos. Y es difícil encontrar eso en un joven de 18 o 20 años, que no ha pasado por la experiencia de cursar múltiples materias, entregar tareas a tiempo, preparar exámenes o trabajar en equipo. O que no ha aprendido a concentrarse durante una clase o dos horas dedicadas al estudio, y a evitar distracciones como las del email o el celular.

2. Curiosidad y apertura a nuevas ideas

Una carrera universitaria suele incluir materias no relacionadas directamente con la actividad futura del estudiante, como filosofía, sociología o redacción. Ademas, en los campus los jóvenes tienen la oportunidad de convivir con otras personas de orígenes y perfiles muy variados, de conocer su cultura y sus intereses, y de aceptar que hay ideas diferentes a las propias. No hay duda de que el paso por la universidad nos convierte en personas más tolerantes y flexibles.

3. Capacidad de trabajar en equipo

Aunque es algo que empezamos a hacer en la preparatoria, es en la universidad donde colaborar con otros significa además tener que entregar resultados. El nivel de compromiso y responsabilidad aumenta, y entonces tenemos que desarrollar habilidades como la comunicación asertiva, la persuasión, la negociación y la resolución de conflictos. Además, en la universidad recibimos nuestras primeras lecciones de liderazgo, a veces gracias al ejemplo de un profesor o un líder estudiantil.

4. Networking

La etapa de los estudios universitarios representa una oportunidad única para empezar a construir esa red de contactos que, en el futuro, puede resultar vital para el éxito de nuestro negocio. Por ejemplo, el padre de un compañero de clase, dueño de una empresa, puede convertirse con los años en un cliente. Un profesor puede ser un potencial mentor. O podemos encontrar al socio ideal en un taller de fin de semana para emprendedores. Las posibilidades son infinitas, solo hay que socializar y permanecer atentos a esas personas relevantes que aparecen en nuestro radar.

5. Conocimientos y habilidades para trabajar en un corporativo

Una recomendación de muchos emprendedores exitosos es que, antes de lanzarte a abrir tu propia empresa, trabajes durante algunos años en una gran compañía internacional. Eso te permitirá ahorrar para la inversión inicial, buscar una buena idea de negocios y expandir tu red de contactos… Pero sobre todo aprender sobre métodos y procesos, vitales para la productividad y el escalamiento de un negocio. Lo ideal es buscar un primer empleo en una multinacional, y no en una empresa pequeña o familiar con problemas de operación.

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