Muchos negocios nacen de la idea, la pasión, el trabajo y los ahorros de un solo emprendedor. Pero a medida que la empresa crece, enfrentar en solitario los retos del día a día puede resultar no solo agobiante, sino peligroso para el futuro de la organización y hasta para nuestra salud. Porque en compañía, podemos ser más creativos, más fuertes y más audaces.

Pero, ¿cuándo es hora de buscar un socio? ¿Cuáles son las señales a las que deberíamos prestar atención, y que pueden pasar desapercibidas mientras tratamos de resolver los asuntos del día a día? Según los expertos en desarrollo de negocios, estas son las más importantes.

1. Ya no puedes tomar todas las decisiones importantes

Cuando un emprendedor inicia un negocio solo, es normal que al principio se encargue de todo: desde la producción y las ventas hasta la facturación y el pago a los empleados. Pero con el tiempo, esto se vuelve imposible, no solo por un tema de tiempo, sino porque las decisiones más importantes necesitan del punto de vista o del consejo de otros. Por eso las empresas más exitosas son aquellas en las que los socios tienen conocimientos y experiencias en áreas diferentes, y se complementan.

2. Te sientes solo y desalentado

Ser el único dueño de un negocio tiene algunas ventajas, como la mayor libertad para tomar decisiones o la propiedad total de los activos. Pero como ya mencionamos muchas veces en este blog, emprender es una aventura difícil y retadora. Y contar con el apoyo de un buen socio para enfrentar los momentos complicados, salir adelante y seguir buscando nuevas oportunidades puede significar muchas veces una clara ventaja frente a la competencia. Aquí la recomendación es buscar a un socio con una personalidad distinta a la tuya, que saque lo mejor de ti y equilibre los aspectos más difíciles de tu personalidad.

3. Necesitas capital

La mayoría de los negocios no pueden invertir en su expansión solo con las ganancias que va generando la empresa. Para aprovechar primero una oportunidad y ganarle a la competencia, hoy el crecimiento debe ser acelerado y para eso hace falta capital de un inversionista. Lo ideal es que ese nuevo socio no se limite solo a dar dinero, sino que tenga un conocimiento profundo de la industria, una visión clara sobre sus retos y se comprometa con el crecimiento de la compañía.

4. Te quedaste sin contactos

Otro concepto fundamental relacionado con el llamado smart money o dinero inteligente que aporta un inversionista es el acceso a nuevos contactos, importantes para el crecimiento del negocio. Y eso incluye no solo a potenciales clientes, sino a proveedores de productos y servicios, expertos en temas legales o de finanzas, funcionarios de gobierno, inversionistas y mentores. A medida que el negocio se expande, crear una red poderosa de contactos se vuelve más necesaria para solucionar problemas o entrar a nuevos segmentos de mercado, pero muchos emprendedores no tienen en cuenta este dato.

5. No sabes cómo enfrentar la transformación de tu sector

La tecnología está atravesando todos los giros de negocios. Y los dueños de pequeñas y medianas empresas (Pymes) se ven obligados a pasar cada vez más tiempo analizando cómo se están transformando sus actividades, y qué cambios y ajustes son necesarios en la empresa para poder adaptarse a los nuevos tiempos. Un nuevo socio con experiencia en la transformación digital, que por ejemplo haya trabajado en un gran corporativo, puede aportar no solo su visión, sino ideas concretas para generar cambios rápidos en la empresa y tomar decisiones más inteligentes.

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