Por muchos años, una práctica recurrente entre los dueños de negocios fue el despido de personal como respuesta a una situación de crisis. Durante la crisis de 2008 y 2009, los empleados disminuyeron su productividad debido a la incertidumbre que les provocaba la idea de perder el trabajo; el fenómeno trajo consigo que tanto el suministro de bienes y servicios como la calidad de los mismos dejara mucho que desear entre los consumidores.

Sin embargo, quienes decidieron echar un vistazo a sus gastos y recortar aquellos que no impactaban directamente en la producción o generación de valor, al mismo tiempo que conservó a su gente, hoy son sobrevivientes, líderes en el mercado y cuentan con un capital humano leal a la empresa. Como ves, existen otras opciones para cuidar las utilidades sin sacrificar al personal; sólo hay que tener en orden algunos números y listo.

Comienza por dividir tus gastos e ingresos por semana y, posteriormente, responde las siguientes preguntas:

  • ¿En qué se invierte el dinero que ingresa al negocio?
  • ¿Cuáles son los objetivos de negocio a alcanzar cuando se invierte ese dinero?
  • ¿Ese gasto impacta directamente a la producción del producto o a la generación de valor para tu servicio?
  • ¿Puedes reducir ese monto sin sacrificar calidad o disminuir tu producción?
  • ¿Es posible evitar ese gasto?

Una vez que tengas detectados esos gastos, lo recomendable es que los agrupes por categorías (gastos fijos, operativos, de mantenimiento, entre otros). Recuerda que entre más específicas sean, mayor será la visión que se tendrá de cuánto, cómo y cuándo se gasta.

Otra fuga de capital importante proviene de la llamada “caja chica”. Está comprobado que es el medio para costear aquellas compras que o se olvidó contemplar en el presupuesto o que no tienen justificación. Incluso, los expertos en recorte de gastos afirman que si sumas esas fugas que crees insignificantes verás que, del total del gasto anual, podrían representar hasta el 14% del mismo.

Por último, informa a tu equipo de trabajo las intenciones de recortar gastos y qué estrategia implementarás para lograrlo. Lo importante es que no sólo estén al tanto sino que se sientan parte del proyecto y lo apoyen. Eso sí, evita utilizar la presión diciéndoles que su trabajo depende de ello; mejor apuesta por la sinceridad y motívalos a ser más cuidadosos en la manera en que emplean los recursos del negocio. ¡Ánimo!

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