El enojo es la emoción más común en los espacios de trabajo, afirman algunos estudios sobre la calidad de los ambientes laborales. ¿Por qué? Porque las personas siguen priorizando el pensamiento racional, porque no estamos preparados para manejar nuestras reacciones, y porque faltan líderes emocionalmente inteligentes que sepan gestionar la comunicación entre los miembros de un equipo.

El problema del enojo es que puede terminar en un espiral de frustración y angustia, que solo puede agravar cualquier situación que tengamos que enfrentar, dañar nuestras relaciones personales y de trabajo, y hasta afectar nuestra salud. Por eso es tan importante tomar conciencia de cuál es nuestra verdadera capacidad de manejo de nuestras emociones negativas, y cómo podemos controlarlas.

¿Qué podemos hacer entonces ante el llamado de un cliente enojado pero que no tiene la razón? ¿O cuando un empleado llega otra vez tarde a su trabajo, a pesar de las numerosas advertencias que le hemos hecho? ¿Qué medidas podemos tomar para evitar que la ira se apodere de nosotros, el corazón nos empiece a latir más aceleradamente y nos invada la angustia? Esto es lo que recomiendan los expertos.

1. Acepta tus sentimientos

Negar lo que te está pasando no te ayudará en nada. Por el contrario, lo que tienes que hacer es reconocer que estás alterado, y luego, sin ningún sentimiento de culpa, atravesar el momento con calma y sin tomar ninguna decisión precipitada. Vuelve a tu oficina, respira profundo y conéctate con tu eje de nuevo.

2. Entiende que la conducta de otra persona no define tu comportamiento

Si acabas de tener una discusión fuerte con un socio, por ejemplo, no tienes por qué responder a los gritos o defenderte de una acusación en ese mismo momento. Trata de despegarte de la situación, mantén la calma y no te conviertas en parte del problema. Si tienes que dar una respuesta o tomar una decisión importante, déjalo para más adelante, cuando las cosas se hayan calmado.

3. Identifica la fuente real de tu enojo

Muchas veces, nos enfrentamos con un empleado que no está haciendo bien su trabajo porque en realidad hay algo que nosotros no podemos resolver. Quizá, lo que realmente te frustra es que no eres capaz de explicarle bien cómo cumplir su función, y entonces el origen real de tu enojo es que no has podido definir los procesos de la operación de la compañía. Cuando entiendas qué es realmente lo que te preocupa, entonces podrás resolverlo y liberarte de esa fuente de sentimientos negativos.

4. Acepta que los errores son parte de la vida

Si tienes una personalidad perfeccionista y controladora, será mucho más difícil manejar la frustración y el enojo. Pero no imposible. Trabaja en tu capacidad de aceptar que eres un ser humano, capaz de lograr muchas cosas pero también con defectos y debilidades. Si es necesario, busca la ayuda de un experto en inteligencia emocional o un psicólogo. Y aprende a reírte de ti mismo: en estos casos, como en tantos otros, el humor puede ser la mejor terapia.

5. Practica una disciplina que te ayude a manejar la ansiedad

Aquí no hay recetas fijas. Para algunas personas, nada funciona mejor que correr o hacer un ejercicio que signifique un gran esfuerzo físico. Otras prefieren en cambio el yoga, la meditación o la respiración consciente. No olvides además dedicar tiempo a pasar tiempo con tu familia o amigos, a practicar algún hobby, o alimentar tu lado más artístico, con salidas al teatro, a un concierto o a un museo.

Para más información que te ayude a hacer crecer tu negocio, ¡síguenos en Facebook!

Quizá también te interese…

Contenido relacionado:

Contenido recomendado: