En la actualidad, el packaging es mucho más que el envase de un producto o una presentación bonita. Se ha convertido en una pieza clave de marketing, que puede contar la historia de una empresa, transmitir su misión y visión, conectar a una marca con una nueva tendencia, y al final impulsar la decisión de compra de un cliente.

Por eso, si tienes un negocio ya no puedes ver al packaging solo desde un punto de vista funcional. Porque ofrece grandes oportunidades para enamorar a un consumidor, convencerlo de que somos su mejor opción, y ponernos un paso por delante de la competencia.

¿Pero qué hace falta para convertir al empaque en una herramienta efectiva de ventas? Según los expertos, hay que tener en cuenta tres factores: la funcionalidad, el diseño y las nuevas tendencias. Y aquí te explicamos de qué se trata.

La funcionalidad

Hoy los consumidores esperan que los envases tengan un buen aspecto, sean resistentes, poco voluminosos y faciliten el uso o consumo de los productos que contienen. Piensa, por ejemplo, en la evolución por la que han pasado las presentaciones de agua y otras bebidas embotelladas: hoy no solo podemos adquirir botellas de cualquier tamaño, sino también de formas y materiales variados. Algunas, incluso, reservan un espacio para contar la historia de la marca.

El diseño

También es importante que el packaging sea bonito. Antes esto solo aplicaba para el papel de regalo, pero hoy también podemos ver diseño en una caja de bolsas de té, un frasco de mermelada o un sobre con sales de baño. En el proceso de diseño de un nuevo empaque, es importante pensar en un elemento sorpresa: una forma inusual, un color brillante, una nueva textura… Algo que lo destaque y que tenga un impacto inmediato en la atención del consumidor.

Las nuevas tendencias

La generación de deshechos por el uso de envases de plástico y otros materiales no biodegradables está entre las principales preocupaciones de los ambientalistas. Y también de un creciente número de consumidores, que prefieren comprar empaques reciclables, o incluso productos a granel que se entregan en bolsas de papel o en frascos de vidrio reutilizables. De acuerdo al tipo de producto que vendes, es importante que analices qué alternativas tienes, porque esto tendrá inevitablemente un impacto en el costo de producción y el precio final de venta al público.

En este proceso, y antes de arrancar, lo primero es detectar cuáles son las nuevas exigencias y necesidades de nuestra audiencia objetivo. Aún en productos de consumo masivo, las demandas pueden ser diferentes, dependiendo de factores como la edad, la educación, los intereses y el poder adquisitivo. Y es importante estar al tanto de ello.

Luego llegará el momento de buscar la asesoría de expertos en empaque, diseño y comunicación, para desarrollar la solución que mejor se adapte a las características y uso de nuestros productos, y que incorpore nuevas tecnologías y tendencias.

Por último, recuerda que un packaging atractivo, novedoso e innovador transmite dos mensajes claros: que contiene un producto valioso, y que promete una experiencia diferente para el consumidor. Y esos son hoy dos grandes argumentos de venta.