Quizá la mayor lección del 2020 es que el mundo se está volviendo cada vez más impredecible. Ya sea por el avance tecnológico, el cambio climático o la aparición de un virus contagioso, los cambios se aceleran y, en consecuencia, los emprendedores no solo tenemos que ser capaces de adaptarnos a la nueva realidad, sino también de trabajar con nuevos métodos de planeación estratégica.

¿Pero cómo elaborarlos? ¿Qué estrategias y conceptos deberíamos tener en cuenta para que sean efectivos? Aquí te compartimos cuatro consejos para lograrlo.

1. Enfócate en lo que puedes controlar

Una de las principales preocupaciones de los emprendedores en estos momentos es sobre la marcha de la economía, y sobre cómo establecer en consecuencia objetivos de ventas para el próximo año. Si tu negocio no tiene ingresos fijos, o la demanda en tu mercado es muy inestable, lo mejor que puedes hacer es poner tu atención en esa información sobre la que sí tienes certeza, y que pueden ayudarte a tomar buenas decisiones. Por ejemplo, si conoces tus costos mensuales de operación sabrás cuánto necesitas generar como mínimo para no tener que bajar la calidad de tus productos o despedir personal, o cuánto necesitas tener como fondo de contingencia en caso de una nueva cuarentena y cierre de actividades.

2. Considera el peor escenario

Los emprendedores somos naturalmente optimistas, pero la realidad es que la crisis por el Coronavirus aún no ha sido superada, y entonces lo mejor es considerar también el peor escenario. Eso te obligará a ser conservador con los gastos, a enfocarte en las oportunidades y a adaptarte rápidamente a las nuevas demandas de tus consumidores. Por ejemplo, si tienes una línea de productos que aún no arroja los resultados esperados y que es muy costosa de producir, quizá sea el momento de detener su comercialización hasta que el mercado arroje señales más positivas. Y de dedicar todos los esfuerzos de marketing en ese 20% de los productos que significan el 80% de los ingresos.

3. Actúa

Quizá uno de los retos más grandes en estos momentos de incertidumbre (y miedo) es no paralizarse. Y si nos enfocamos solo en los grandes planes o los objetivos que queremos alcanzar, podemos sentirnos abrumados, y es normal que así sea. Una buena estrategia de planificación estratégica es asociar esas metas con acciones concretas, que podamos desarrollar cada día y que nos permitan ir avanzando a paso firme. Por ejemplo, si en tu plan de marketing digital vas a prestar más atención a la generación de contenidos, dedica una hora cada día a buscar nuevas ideas de posts, a definir el calendario y a escribir con un mes de anticipación los artículos del blog. Esto no solo te va a permitir ver resultados rápidos, sino sentir la tranquilidad de que estás avanzando y haciendo todo lo posible para que tu negocio no solo sobreviva, sino que también crezca.

4. Apóyate en la tecnología

Para las Pymes, la tecnología no solo se ha vuelto más accesible, sino que se ha convertido en una herramienta esencial para la productividad y el crecimiento. Con el hardware y el software, puedes automatizar funciones y además acceder a información vital sobre el comportamiento de los clientes actuales y los prospectos, la evolución de los ingresos o la detección de nuevas oportunidades comerciales. Y hasta proteger tu contabilidad, ya que hoy hay plataformas que te permiten identificar en automático a las empresas que facturan operaciones inexistentes e incluso validar la situación fiscal de tus proveedores.

Quizá también te interese…

Contenido relacionado:

Contenido recomendado: