Me alisto para dormir. Mi esposo duerme ya. Ha sido para ambos un día bastante pesado y el día de mañana será al menos igual. Me lavo los dientes, refresco mi cara, me acuesto en la cama fresca, apago las luces y… en lugar de dormir abro por última vez en el día mi laptop, para revisar unos correítos…

¡Grave error! Estudios científicos muy serios indican que cuando sobrecargamos nuestro cerebro con informaciones, luz de pantallas y preocupaciones, justo antes de dormir, se afecta el proceso de “desactivación” del cerebro preparándolo para no dormir. El resultado acumulado es, entre muchos otros, la ausencia de sueño reparador, deterioro del sistema inmunológico y afectación de la atención en los períodos de vigilia.

Vivimos una era muy ocupada, demasiado ocupada. Nuestra necesidad de rapidez, de brevedad, de cambiar de canal mentalmente es completamente extrema, totalmente nueva y al parecer inconsciente para millones de personas. Vivimos la agitación, incluso como una especie de adicción justificada.

  • ¿Recibes correos electrónicos a media noche? ¿Los contestas?
  • ¿No sientes en un día normal un “bajón” de energía a media mañana?
  • ¿No sientes que tus comidas familiares o con amigos se convierten en reuniones para chatear unos con otros en vez de sostener conversaciones al menos medianamente enriquecedoras?
  • ¿No sientes una especie de avalancha de informaciones, avisos, boletines, peticiones, correos electrónicos, mensajes SMS, noticias, actualizaciones, configuraciones, reportes, anuncios, etc., creciente e irascible, que parece cubrirlo?

En el tiempo de modernidad y conectividad en la que parece haber llegado al presente la era de Los Supersónicos, nuestra calidad de trabajo, de vida y convivencia humana es cada vez peor.

En el mundo actual es más fácil y más difícil lograr una productividad extraordinaria.

Más fácil por el enorme poder de la tecnología que materialmente llega a nuestras manos; pero más difícil porque al mismo tiempo esa tecnología es un grillete que nos hace vulnerables a distracciones que nos alejan de nuestras más nobles metas. La misma tecnología que nos hace más productivos, destruye también nuestra productividad.

Nuestra atención está siendo cruelmente atacada. Antes se nos interrumpía algunas veces al día, ¡ahora surge una interrupción cada 2 segundos!

Haz tu propia prueba de la realidad y observa qué sucede con el nivel de atención en ti, tus colaboradores, gerentes y empresas de clientes.

Verifica tu nivel de ataque a tu atención, respondiendo a cada situación como promedio dentro de una semana normal de trabajo:

1. Tiempo en que puedes trabajar de manera continua:

a)      5 min

b)      10 min

c)       30 min

d)      60 min

e)      120 min o más

2. Esas distracciones provienen de tu propia tecnología:

a)      Nunca

b)      Algunas veces

c)       Frecuentemente

d)      Casi siempre

e)      Siempre

3. Esas distracciones son más importantes que lo que te encontrabas realizando cuando éstas llegaron:

a)      Nunca

b)      Algunas veces

c)       Frecuentemente

d)      Casi siempre

e)      Siempre

4. Regresas a tu actividad con las mismas ideas y energía que cuando llegó la distracción

a)      Nunca

b)      Algunas veces

c)       Frecuentemente

d)      Casi siempre

e)      Siempre

Suma los puntajes de sus 4 respuestas. Si obtuviste de 4 a 8, tu atención está siendo atacada.

La pregunta definitiva: Mientras leíste este artículo, ¿cuántas llamadas o notificaciones recibiste? ¿Sentiste el impulso propio de ver la hora o verificar si llegó algún correo? ¡Este es precisamente el punto!

Una encuesta realizada por FranklinCovey en los 5 continentes a más de 350 mil personas de distintas industrias y distintos niveles de mando reporta que las personas dedican el 70% de su tiempo semanal a asuntos urgentes o irrelevantes, sólo el 30% a atender asuntos prioritarios.

Esto equivale a tener disponible nuestro vehículo solamente un día y medio de una semana laboral o contar con servicio de telefonía móvil solamente 8 horas diarias.

La productividad puede llegar a ser extraordinaria hoy en día; sin embargo, no todo mundo está preparado para alcanzarla. Es evidente que la respuesta se encuentra dentro de nuestro mismo cerebro.

Con este artículo te damos la bienvenida y te invitamos a la reflexión y el análisis. En publicaciones subsecuentes te ofreceremos algunos estudios interesantísimos, pero sobretodo sugerencias prácticas para que tu vida sea extraordinariamente productiva. Síguenos cada semana.

Agradeceremos tus sugerencias de temas al correo electrónico: pablo.luengas@franklincovey.mx

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