Si la innovación consiste en implementar ideas nuevas, el pensamiento creativo es el paso previo e imprescindible que nos permite a los emprendedores a ellas. El objetivo es innovar, ya que generar nuevas ideas sin llevar algunas a la práctica no genera ningún valor.

Aquí te dejamos cuatro pasos que puedes seguir, ¡ponte en acción!

1. Ten confianza en ti mismo

Todos somos creativos, borra de tu mente el pensamiento de “no tengo ideas, no soy creativo”, recuerda que la mente tiene poder.

2. Reúne a personas influyentes

Es un técnica muy simple y bastante efectiva que nos ayuda a generar un gran número de ideas relacionadas con el asunto que estemos tratando. Cada miembro del equipo de trabajo debe aportar el mayor número de ideas posibles, sin importar lo alocadas o absurdas que parezcan.

3. Enfócate en el proceso

Queremos construir un negocio, tocar un instrumento, empezar un blog, mejorar nuestras relaciones, viajar más, aprender otro idioma… la lista puede seguir y seguir. El problema es que a veces nos enfocamos demasiado en la meta en sí y no en el proceso que nos llevará a ella.

4. Hazlo divertido

La creatividad es un proceso que culmina con la solución innovadora de un problema. A  lo largo del proceso de resolución de problemas, se pueden emplear técnicas para aumentar nuestro potencial creativo.

 

Prueba estas cuatro opciones y comienza a encaminar tu negocio al éxito.

 

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