El estrés es algo con lo que los emprendedores aprendemos a convivir. Cuando iniciamos un negocio, porque tenemos que cumplir múltiples funciones, necesitamos generar los primeros ingresos y muchas veces dudamos sobre nuestra capacidad para salir adelante. Luego de tres o cinco años, cuando la empresa ya está creciendo, los retos son diferentes, pero la presión no desaparece.

La realidad es que, como explican los especialistas en desarrollo personal, el estrés es algo a lo que no deberíamos acostumbrarnos. Porque con el tiempo, puede terminar causándonos no solo problemas psicológicos (como ansiedad, insomnio y depresión), sino causándonos enfermedades físicas. Mucho se habla hoy, por ejemplo, del impacto negativo de vivir en una tensión permanente sobre el aparato digestivo, el sistema hormonal y hasta el aspecto de la piel.

La clave esté en ir al fondo del problema, a las causas que nos están generando estrés. Y no, como suele suceder, en tratar de tapar la angustia con la comida, el alcohol, los medicamentos o algún tipo de conducta adictiva (como el juego). Lo que necesitamos es entender que siempre vamos a enfrentar dificultades, que lo único permanente en la vida es el cambio… Y que entonces lo que tenemos que hacer es ejercitar nuestra capacidad para abrazar ese cambio, fluir ante lo inesperado y ser más flexibles.

Lograrlo parece difícil, sobre todo en momentos como el actual, cuando cada día tenemos que algún nuevo problema en el negocio, la familia o la comunidad donde vivimos. Pero si queremos aprender de esta experiencia y salir fortalecidos, no tenemos otra opción que iniciar ese camino. Y hoy queremos compartirte algunos consejos para que puedas lograrlo.

#1 Respira

No hay nada más realista y aterrizado que comprender que la vida es el ahora. Estar pensando todo el tiempo en los errores del pasado o en lo malo que puede suceder en el futuro es la explicación más clara de por qué vivimos permanentemente estresados. Y la respiración consciente, la major herramienta para conectarse con el momento que estamos atravesando. Así que el primer paso para mejorar tu capacidad de adaptación al cambio es realizar sesiones diarias de respiración, que además te permitirán mantener el equilibrio, ganar perspectiva y tomar mejores decisiones. Si no sabes cómo hacerlo, hay muchos videos gratuitos por Internet.

#2 Recuerda que nada es para siempre

En la vida, todo es temporal. Lo bueno y lo malo. Los acontecimientos más importantes y los más pequeños. La felicidad y la tristeza. Y cuando logramos conectarnos profundamente con este pensamiento, ganamos perspectiva, y entonces no nos va a ganar la angustia y esa sensación de que “se acaba el mundo” si faltó un empleado o si nos llama un cliente furioso porque no recibió un pedido a tiempo. Lo más importante no es lo que nos sucede, sino cómo reaccionamos ante las cosas. Y cuando estás al frente de un equipo, y eres un ejemplo a seguir, esta habilidad se vuelve todavía más importante.

#3 Entiende que fracasar no solo es normal, sino necesario

Entre las personas que más estresan, están las que son más controladores, omnipotentes y perfeccionistas. Y una de las grandes lecciones de la vida adulta, y también de la vida emprendedora, es que un error o un fracaso ofrece siempre una lección para hacerlo mejor la próxima vez. Y que de paso, esas caídas nos ayudan a ser más humildes, compasivos y empáticos. Al igual que cuando nos conectamos con el ahora y con el cambio, cuando abrazamos el fracaso nuestra mente y nuestro cuerpo también descansan. Y dejamos de pensar tanto en los objetivos y resultados, y somos capaces de disfrutar del camino.

#4 Practica el optimismo

No se trata de perder el contacto con la realidad, sino de tener en cuenta las dificultades pero a la vez enfocarse en lo que puede salir bien. Esto empieza por los pensamientos que tenemos a lo largo del día, que podemos dominar con técnicas como la meditación o la respiración consciente, que ya mencionamos. Además, ten en cuenta las palabras que utilizas para comunicarte para los demás, y que transmiten claramente tu estado de ánimo.

Por ejemplo, si tienes que hablar con tu equipo acerca de algunos problemas en la atención al cliente, puedes utilizar dos frases. “Es un desastre cómo estamos atendiendo a los clientes, hoy recibí tres quejas y realmente no se qué más hacer para que entiendan que necesitan comprometerse con su trabajo”. O “Hoy escuché a tres clientes y creo que tenemos varias áreas de oportunidad para tener un mejor servicio. ¿Están listos para escuchar mi propuesta y hacerlo mejor hoy mismo?”. ¿Cuál crees que va a resultar más efectiva para motivar a tus empleados?

#5 Cuídate

Por último, para mejorar tu capacidad de adaptación al cambio necesitas estar bien y disfrutar de la vida. Pero eso no va a ser posible si solo piensas en trabajar, en los resultados del negocio o en lo que está haciendo la competencia. No esperes al sábado o domingo para hacer lo que te gusta, date espacio durante la semana para hacer ejercicio, comer con tu familia, ir a la estética, leer un libro o llamar a un amigo. Es muy satisfactorio cuando terminamos una jornada de trabajo con algún logro concreto (como la firma de un nuevo contrato con un cliente), pero para ser felices, o para al menos sentirnos plenos, necesitamos mucho más que hacer dinero. No lo olvides.

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