Todos hemos tenido, alguna vez, la ilusión de emprender con un amigo. Y muchos han hecho realidad ese sueño. Después de todo, ¿qué mejor que iniciar un negocio con aquellas personas que conocemos bien, con las que compartimos gustos e intereses, y con las que estamos seguros de que no tendremos ningún problema?
Bueno, la realidad no es tan simple. De hecho, asociarse con alguien cercano (amigo o familiar) puede resultar mucho más complicado de lo que imaginamos. Y terminar de manera dolorosa con relaciones de años.
Por eso hoy queremos compartirte cuáles son las cuatro claves para separar la amistad de los negocios, prevenir y solucionar conflictos, y cuidar dos aspectos tan importantes en la vida de cualquier persona.
1. Estar en la misma sintonía
Esto significa, en primer lugar, tener objetivos comunes. Y no solo al inicio del negocio, sino sobre todo en el mediano y largo plazo, cuando las cosas pueden ponerse más difíciles. La realidad es que son muchas las razones por las que alguien puede decidirse a emprender. Y si un socio lo hace solo por ganar dinero, y el otro porque quiere independencia financiera y desarrollo personal, la tolerancia a la frustración de no vender durante los primeros meses va a ser distinta. Lo mismo si alguien vive con sus padres y su amigo ya tiene una familia que mantener.
Por eso es tan importante tener charlas periódicas y a profundidad sobre objetivos, expectativas, situaciones y compromisos personales, y cómo se siente cada socio con respecto a la evolución del negocio. Así, evitaremos que se acumulen enojos y tensiones, y nos mantendremos alineados.
2. Definir claramente roles, responsabilidades y beneficios
Una de las prácticas más efectivas para separar la amistad del negocio es establecer desde el principio qué va a hacer cada socio en la empresa, qué tiempo y esfuerzos le va a dedicar, por qué tiene que responder y, al final, qué parte le va a tocar de las ganancias. Una de las ventajas de trabajar con amigos es la motivación de hacerlo con personas que queremos y en las que confiamos… Pero eso puede convertirse en un problema si no dejamos claras las reglas de operación desde el inicio.
Vamos a un ejemplo claro. Si uno de los emprendedores va a dedicarse al negocio de tiempo completo, y otros dos van a mantener sus empleos y a trabajar en sus horas libres, ¿cuál va a ser la remuneración para cada uno? ¿Cómo van a dividirse las ganancias? ¿Qué procesos o proyectos estarán a cargo de cada socio, y qué resultados se comprometen a entregar?
3. Establecer un protocolo de convivencia y comunicación
Esto puede sonar un poco extraño cuando tenemos una relación cercana y de confianza con alguien. Pero es importante para poder equilibrar las emociones y el razonamiento necesario para tomar las mejores decisiones para el negocio. Sobre todo cuando hay que enfrentar los primeros problemas, como la falta de clientes o conflictos con un empleado.
Un protocolo de este tipo puede incluir, por ejemplo, mantener un chat de WhatsApp exclusivo para las conversaciones que tengan que ver con la empresa. Y no hablar sobre la operación del negocio en los encuentros personales, por ejemplo el cumpleaños de un amigo en común o una salida de fin de semana con la familia. Eso evitará además que otras personas opinen sobre los temas por resolver y sumen nuevos motivos de conflicto.
4. Buscar ayuda
No hay que esperar hasta que surjan los problemas entre los socios para consultar a un mentor, experto en desarrollo organizacional o coach de negocios. Contar con la mirada objetiva y el consejo de alguien ajeno a la operación nos puede ayudar mucho a detectar conflictos potenciales, establecer reglas claras desde el inicio y tener esas conversaciones “difíciles”. Después de todo, en culturas como la mexicana nos cuesta más hablar de frente sobre asuntos relacionados con el dinero o la responsabilidad ante una crisis.
Si están iniciando el negocio y no cuentan con el presupuesto necesario para contratar este tipo de servicios, los socios pueden buscar información sobre el tema en blogs de Internet, artículos en medios de comunicación especializados, o en libros publicados. También es una buena idea participar en eventos donde tengan la posibilidad de conocer a empresarios que hayan pasado por esta misma situación, y que puedan compartir su experiencia personal.
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