Dos cosas son ciertas acerca de ti en este momento: 1) acabas de hacer la elección de leer este artículo y 2) ahora acabas de elegir continuar leyendo. Probablemente muchos hagan lo mismo y otros simplemente piensen: “esto no me interesa, ¡adiós!” y hagan clic en otro sitio o prefieran realizar otra actividad.

Nuestro cerebro está tomando decisiones, miles de decisiones complejas cada minuto, mismas que están basadas en la información cruda que proviene de los sentidos; le llamo información cruda porque sencillamente no viene procesada, sino todo lo contrario, es una especie de “primera impresión”, un avance de lo que realmente es, como una fachada o envoltura.

Nuestro cerebro trabaja así: mira, prueba, siente, escucha, olfatea y cuando está en modo “automático”, decide si presta o no presta atención al estímulo; si el estímulo es suficientemente fuerte o tiene un patrón específico, existen estructuras cerebrales que captan y reconocen esas informaciones y disparan respuestas diferentes, más sofisticadas y complejas. A esto le llamamos discernimiento o simplemente hacer una distinción, la base para una toma de decisiones.

¿Por qué necesitas saber esto? Sucede que tu cerebro, el mío y el de todos los seres humanos operan de esta manera, haciéndonos al final del día individuos más productivos o totalmente improductivos, más exitosos o rotundamente fracasados, más felices o completamente insatisfechos con la vida.

Estudios realizados por el Dr. Edward M. Hallowell indican que el cerebro actual se encuentra sobre-estimulado, sobrecargado, agobiado. Las personas presentan síntomas como dispersión, falta de energía, se sienten distraídos, impulsivos, inquietos, con problemas para planificar, para organizarse, pero no es lo que se llama Síndrome de Atención. Estos síntomas aparecen cada vez más en personas “normales” en la sociedad en la que trabajamos y vivimos, son un severo caso de “vida moderna”.

Nuestro cerebro se encuentra bajo ataque. Tenemos 2 partes en el cerebro que intervienen aquí: un cerebro primitivo o emocional que se encarga de reaccionar a reflejos, instintos, emociones, impulsos. Es el cerebro que nos ayuda a defendernos, a retirarnos del peligro o enfrentarlo, a protegernos o a huir.

Por otro lado está la corteza pre-frontal, que es esa parte del cerebro que se encarga de planificar, prestar atención, controlar el comportamiento consciente, elegir, dar seguimiento.

cerebro-productividad

La elección #1 que debes hacer en tu vida para lograr resultados extraordinarios es prestar atención y responder a lo importante, en lugar de reaccionar a lo urgente.

¿Ves la relación entre las 2 estructuras cerebrales y las palabras importante y urgente?

La productividad extraordinaria se logra cuando tomas el control de tus pensamientos y comportamientos y llevas a cabo el trabajo proactivo, observas el avance de tus metas y tomas las medidas para aproximarte cada día a ellas, planificas, piensas de manera creativa, tomas tus precauciones y previenes problemas, desarrollas relaciones humanas valiosas y te renuevas a través de aprendizajes consistentes.

Cuando te sometes a las urgencias del día, a las crisis, a las agresiones del tráfico, cuando te “enganchas” emocionalmente con problemas o personas, cuando te dejas sobrellevar por las presiones de interrupciones de baja prioridad o incluso por la falta de motivación, trabajos triviales o actividades de distracción más que de sana diversión, ¡estás eligiendo quedar sumido en la nada!

Elige bien: utiliza tu atención y tu poder de discernimiento para distinguir cada evento del día; pregúntate “¿es esto lo que debo de atender en este momento?”, “¿me acerca esta actividad a mis metas?”

Agradeceremos tus preguntas y sugerencias de temas al correo electrónico: pablo.luengas@franklincovey.mx

Por: Pablo Luengas

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